domingo, 29 de agosto de 2010

14º Domingo de Pentecostes: 29 de Agosto de 2010



LECTURAS

Hebreos 13:1-8, 15-16

[1].Manténgase el amor fraterno. [2].No dejen de practicar la hospitalidad, pues saben que algunos dieron alojamiento a ángeles sin saberlo. [3].Acuérdense de los presos como si estuvieran con ellos en la cárcel, y de los que sufren, pues ustedes también tienen cuerpo.
[4].Que todos respeten el matrimonio y ninguno manche la unión conyugal. Dios castigará a los licenciosos y a los que cometen adulterio.
[5].No corran tras el dinero, sino más bien confórmense con lo que tienen, pues Dios ha dicho: Nunca te dejaré ni te abandonaré. [6].Y nosotros hemos de responder confiados: El Señor es mi socorro, no temeré. ¿Qué pueden hacerme los hombres?
[7].Acuérdense de sus dirigentes que les enseñaron la palabra de Dios; miren cómo dejaron esta vida e imiten su fe. [8].Cristo Jesús permanece hoy como ayer y por la eternidad.
[15].Ofrezcamos a Dios en todo tiempo, por medio de Jesús, el sacrificio de alabanza, que consiste en celebrar su Nombre. [16].No se olviden de compartir y de hacer el bien, pues tales sacrificios son los que agradan a Dios.

Lucas 14:1, 7_14

[1].Un sábado Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes, y ellos lo observaban. [2].Por casualidad había delante de él un hombre que sufría de hinchazón. [3].Jesús preguntó a los maestros de la Ley y a los fariseos: «¿Está permitido por la Ley curar en día sábado o no?» [4].Pero ninguno respondió. Jesús entonces se acercó al enfermo, lo curó y lo despidió. [5].Después les dijo: «Si a uno de ustedes se le cae su burro o su buey en un pozo en día sábado, ¿acaso no va en seguida a sacarlo?» [6].Y no pudieron contestarle.

LOS PRIMEROS ASIENTOS

[7].Jesús notó que los invitados trataban de ocupar los puestos de honor, por lo que les dio esta lección: [8].«Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no escojas el mejor lugar. Puede ocurrir que haya sido invitado otro más importante que tú, [9].y el que los invitó a los dos venga y te diga: Deja tu lugar a esta persona. Y con gran vergüenza tendrás que ir a ocupar el último lugar.
[10].Al contrario, cuando te inviten, ponte en el último lugar y así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, ven más arriba. Esto será un gran honor para ti ante los demás invitados. [11].Porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado.»
[12].Jesús dijo también al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, hermanos, parientes o vecinos ricos, porque ellos a su vez te invitarán a ti y así quedarás compensado. [13]. Cuando des un banquete, invita más bien a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. [14].¡Qué suerte para ti, si ellos no pueden compensarte! Pues tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos.»

LOS INVITADOS QUE SE EXCUSAN

Proverbios 25:6-7

[6].No te hagas el importante delante del rey, ni te ubiques en medio de los grandes; [7].más vale que te digan: "¡Sube para acá!" que verte rebajado en presencia del príncipe.
Si has visto algo,

Comentario Lucas 14: 1, 7-14

[7] Aquí Jesús desarrolla un proverbio de la Biblia que nos invita a ser modestos en las reuniones sociales (Pro 25,6-7). Esta es la actitud que conviene a los hijos e hijas de Dios. En cualquier sector de la actividad humana, dejemos que otros busquen el primer lugar, atropellando a los demás; Dios sabe ascender a los humildes y colocarlos donde mejor le convenga.
Además, cuando lleguemos arriba, habrá cambios en los primeros puestos y no es seguro que pasaremos antes que tal o cual de nuestros compañeros que no iban a Misa o a los que solíamos criticar. El que fue Papa, o «católico» eminente, podrá ser menos que la viejita que vendía el periódico.

[12] Cada uno busca la compañía de los que están más arriba, pues se considera que se saca mayor provecho al relacionarse con el superior que con el inferior. Incluso se considera principio de buena educación enseñar a los niños a que se aparten de sus compañeros que no tienen «buenos modales» o, para decir la verdad, que no los ayudarán a ubicarse mejor en la sociedad.
La advertencia de Jesús apunta a una de las principales causas de la injusticia. La culpa la compartimos todos nosotros que decidimos con quiénes nos conviene más convivir; de ahí que cada cual se cuelga del que está en el peldaño superior, dejando siempre aislados y desamparados a los más débiles.
Sería un espectáculo extraño ver a los funcionarios prestar más atención a los mal vestidos, o ver que los barrios pobres reciban alumbrado y agua antes que el sector residencial, o que los médicos fueran a ejercer al campo.


Hebreos 13:1-8, 15-16

[1] La fe es algo grande, pero se vive en los detalles de la vida diaria. Los perseguidos, a quienes iba dirigida esta carta, no tenían necesidad de emprender nuevas tareas. Les bastaba con aceptar su situación de marginalidad, compartiendo las humillaciones de Jesús.
Jesús salió de la ciudad santa (12). El texto dice: «fuera del campamento», expresión que recordaba la estadía en el desierto, pero que designaba, en realidad, al Templo y la ciudad santa. La Biblia exigía que las víctimas ofrecidas en el gran día del Perdón fueran quemadas fuera del recinto sagrado (Núm 16,27); eso era como decir que los pecados del pueblo se transferían a las víctimas, y había que expulsarlas para quitar el mal y el pecado del pueblo. Este ritual anunciaba ya lo que iba a pasar con Jesús, quien fue primero expulsado de la comunidad, y luego murió fuera de los muros de Jerusalén.
Se puede sacar otra lección y es que los fieles deben dejar el lugar sagrado, es decir, una vida cómoda y bien considerada para buscar el reino de justicia tan desamparado. El creyente no se entrega al mundo presente; él no es de este mundo, y rehusa aprovecharse de este mundo como si fuese la patria definitiva.

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