domingo, 26 de diciembre de 2010

Sermón y Lecturas del Domingo 26 de Diciembre de 2010



LECTURAS

Hebreo 2:10-18

[10] Dios, del que viene todo y que actúa en todo, quería introducir en la Gloria a un gran número de hijos, y le pareció bien hacer perfecto por medio del sufrimiento al que se hacía cargo de la salvación de todos; [11] de este modo el que comunicaba la santidad se identificaría con aquellos a los que sanctificaba. Por eso él no se avergüenza de llamarnos hermanos, cuando dice: [12] Señor, yo te daré a conocer a mis hermanos, en medio de la asamblea celebraré tu nombre. [13] Y también: Mantendré mi confianza en Dios. Aquí estoy yo y los hijos que Dios me ha dado. [14] Puesto que esos hijos son de carne y sangre, Jesús también experimentó esta misma condición y, al morir, le quitó su poder al que reinaba por medio de la muerte, es decir, al diablo. [15] De este modo liberó a los hombres que, por miedo a la muerte, permanecían esclavos en todos los aspectos de su vida. [16] Jesús no vino para hacerse cargo de los ángeles, sino de la raza de Abrahán. [17] Por eso tuvo que hacerse semejante en todo a sus hermanos, y llegó a ser el sumo sacerdote lleno de comprensión, pero también fiel en el servicio de Dios, que les consigue el perdón,. [18] El mismo ha sido probado por medio del sufrimiento, por eso es capaz de ayudar a aquellos que son puestos a prueba.

Isaías 63: 7-9

[7] Yo quiero felicitar a Yavé por sus favores y cantar sus alabanzas, por todo lo que ha hecho por nosotros, por la gran bondad que demostró a Israel, que nos demostró al compadecerse de nosotros y darnos tantos beneficios. [8] Dijo: «En realidad son mi pueblo, hijos que no me harán traición.» Y se hizo su salvador [9] en todas sus pruebas. No era un delegado ni un ángel, sino él mismo, quien los salvaba. Lleno de amor y de piedad, él mismo los rescataba; se encargó de ellos y los guió durante todo el tiempo pasado

Mateo 2: 13-23

[13] Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.» [14] José se levantó; aquella misma noche tomó al niño y a su madre, y partió hacia Egipto, [15] permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por boca del profeta: Llamé de Egipto a mi hijo. [16] Herodes se enojó muchísimo cuando se dio cuenta que los Magos lo habían engañado, y fijándose en la fecha que ellos le habían dicho, ordenó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y sus alrededores. [17] Así se cumplió lo que había anunciado el profeta Jeremías: [18] En Ramá se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos: es Raquel que llora a sus hijos: éstos ya no están, y no quiere que la consuelen. JOSÉ Y MARÍA VUELVEN A NAZARET [19] Después de la muerte de Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: [20] «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que querían matar al niño.» [21] José se levantó, tomó al niño y a su madre, y volvieron a la tierra de Israel. [22] Pero al enterarse de que Arquelao gobernaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Conforme a un aviso que recibió en sueños, se dirigió a la provincia de Galilea [23] y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: Lo llamarán ''Nazoreo''.

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